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Malta y Gozo
Bañada por el sol del Sur del Mediterráneo, entre Sicilia y Libia, el pequeño archipiélago de Malta tiene una historia tan importante como importante es su ubicación. El misterio, la tragedia y el heroísmo aderezan su pasado. El destino de Malta en más de una ocasión, ha cambiado la historia de Europa. Conquistadores y libertadores han pasado por las islas desde la Edad de Piedra. Hay más yacimientos arqueológicos que playas. Se mire por donde se mire, la República de Malta es un país muy pequeño. La isla principal es inferior a la centésima parte del tamaño de la vecina Sicilia. El segundo ingrediente principal del archipiélago de Malta es Gozo, que cubre un área ligeramente inferior a la de la isla de Formentera (Islas Baleares). Gozo, más fértil que Malta, está menos poblada y goza de un carácter muy peculiar. Es un destino menos frecuentados por los turistas. La única (casi) deshabitada isla, es la pequeña Comino, la cual se atisba desde la cubierta del ferry que une a Malta y Gozo. La superficie total del archipiélago es de 316 km², inferior a la de isla de la Gomera (Islas Canarias).
La población está cercana a las 415.000 personas, donde la gran mayoría domina el inglés sin problemas. En el conjunto de la historia de Malta, los restos romanos son reliquias relativamente recientes. Miles de años antes del Imperio Romano, las islas estaban habitadas por una población que construyó templos espectaculares. Estas hazañas de la ingeniería de la Edad de Piedra son aún más impresionantes si se considera que son anteriores a la construcción de las pirámides de Egipto y al maravilloso monumento megalítico de Stonehenge. Nadie en ningún otro lugar en Europa, concibió unos monumentos tan impresionantes y tan temprano en la prehistoria. Aunque lo realmente frustrante, fue que la gente que nos dejó estas antiguas construcciones, finalmente desapareció. No se sabe quiénes eran o adónde se fueron. A principios del siglo XVI, la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan fue expulsada de la isla de Rodas por las fuerzas otomanas de Solimán «el Magnífico». Los caballeros, buscando otro lugar donde establecerse, se trasladaron a Malta donde se quedaron durante dos siglos y medio, pagando un alquiler anual de un halcón peregrino al representante del Rey de España, el Virrey de Sicilia. En 1565, los turcos otomanos sitiaron Malta. Durante cuatro meses, ambas partes, incluyendo a la población civil maltesa, sufrieron graves pérdidas, aunque a pesar del sitio la isla resistió.
Los caballeros victoriosos, como medida de defensa y protección contra otro posible ataque, construyeron una ciudad amurallada en un promontorio con vistas a uno de los puertos naturales más grandes de Europa. La llamaron La Valeta en honor a su Gran Maestre francés, Jean Parisot de la Valette. Otras ciudades de Malta -incluso más históricas- tienen sus propias distinciones, y casi cada pueblo es digno de una visita. La orografía maltesa es bastante plana, no hay montañas o ríos. Los muros de piedra sin mortero de cemento se intercalan para proteger el suelo de la erosión. En primavera la campiña es una explosión de color cuando las flores silvestres florecen.
Información de destino
La Valeta es la ciudad que los Caballeros de San Juan de Jerusalén, construyeron después del Gran Sitio de Malta de 1565. Es una ciudad del gusto de todos: El mejor momento para visitarla es al final de la tarde, cuando la capital está en el máximo de actividad y es más hermosa ya que el sol tiñe las piedras de tonalidades áureas. Nada supera a los Jardines Upper Barrakka, un pequeño parque de siglo XVIII situado literalmente al borde de la ciudad. Si se mira hacia abajo, se ve el muelle de Lascaris y la antigua Casa de Aduanas. Entre las atracciones del parque está el verdor de la vegetación, las estatuas y el tranquilo Museo de Arqueología. El museo ocupa el Albergue de Provenza del siglo XVI, el más influyente de las posadas francesas de La Valeta de los tiempos de los caballeros. En el siglo XVI se construye la Concatedral de San Juan, literalmente sobre los huesos de los Caballeros de Malta. Cientos de ellos están enterrados en el suelo debajo de complejos mosaicos de mármol de color; el exterior de la concatedral puede ser monótono, pero el interior barroco es un ejemplo de arte deslumbrante y de decoración. En el museo hay tapices de gran valor, y vestimentas donadas a la iglesia por los caballeros ricos.
La Casa Rocca Piccola se encuentra en Republic Street más allá de Palace Square. Una familia de la nobleza maltesa ha abierto su palacio para la visita del público. Construido a finales del siglo XVI, la casa tiene su propia capilla y un comedor con capacidad para 16 personas. Se puede visitar la cama con dosel (con pinturas y estatuas religiosas), el salón y la sala de estar. En La Valeta, a medida que fue creciendo, los Caballeros Hospitalarios de San Juan, que había comenzado a atender a los enfermos en el siglo XI, construyeron un inmenso hospital, cerca del extremo de la península. El pabellón principal tenía de 155 m de largo y con la misma altura y anchura (11 m). En su momento, fue la sala más larga de toda Europa.
Los caballeros acogían a cualquier persona de cualquier credo que estuviera enferma, tratándolos como a iguales, con respeto y humildad. Los estándares de los tratamientos médicos eran elevados, y ofrecían a los pacientes comida de buena calidad servida en platos de plata. En la actualidad, el hospital se ha transformado en el Centro de Conferencias del Mediterráneo, un lugar espléndido para conferencias o conciertos. La sala de banquetes, bajo la bóveda de crucería, es lo más espectacular.
En las zonas residenciales de Sliema y de St. Julian's -Sliema se ha hecho más grande y mucho más animada que la capital, La Valeta- es donde a los malteses y los turistas van por igual de compras, salen a comer y a beber, pasean y toman el sol. Si las playas, que en su mayoría son rocosas, no se cuentan entre los mayores atractivos de la isla, la ubicación lo compensa. Torres de hoteles y bloques de apartamentos se repiten hasta la saciedad. Desde Sliema, la vista de los baluartes de La Valetta iluminados por la noche es esplendida. Para verlos más de cerca, coja una de las visitas turísticas que salen con frecuencia del puerto en la ensenada de Sliema. Más allá de Sliema, en el antiguo pueblo de pescadores de St. Julian’s la noche es tan animada como mortecina es en La Valeta. Existen restaurantes de muchas nacionalidades, un sin fin de bares, pubs y discotecas, por no hablar del casino más grande de la isla en Dragonara Point. Toda la línea de la rocosa costa de la Bahía de San Jorge está llena de grandes cadenas hoteleras internacionales.
El interior
Mdina, Rabat, Buskett, Mosta. Después de la vitalidad y los atascos de tráfico, de las zonas de recreo de la costa, cuando nos desplazamos hacia el interior descubrimos otro mundo diferente. Ciudades y pueblos históricos, bien pertrechados de iglesias y de leyendas, están dispersos por todo el paisaje que en su mayoría es severo y rocoso. Muros de piedra sin mortero hábilmente construidos, aparecen a lo largo de kilómetros y kilómetros dividiendo la propiedad de las parcelas de tierra reseca. La mayoría de las veces, a excepción de la época de la labranza o de la recolección, las fincas parecen desiertas y la gente del campo permanece en el interior.
Mdina
Una de las vistas más reconfortantes de Malta bien podría ser la de la antigua ciudad amurallada de Mdina desde la llanura inferior. Encaramados sobre una colina alta, los baluartes de Mdina y sus cúpulas dominan el horizonte. Se dice que su historia se remonta 4.000 años atrás. Su supremacía data de la época romana, cuando la ciudad, llamada Melita, era la capital de la isla.
Sobria, cálida y bien equilibrada, la fachada de la Catedral de San Pablo nos presenta la iglesia más majestuosa de Malta. (En realidad, es una concatedral, compartiendo honores con San Juan en La Valeta). Paseando por las calles de Mdina verá casas señoriales de los siglos XVI y XVII. Sin embrago, el edificio más antiguo de todos, el Palacio de Santa Sofía, se jacta de tener una planta baja, construida en el siglo XIII. Paseando sin rumbo fijo -las estrechas y serpenteantes calles fueron diseñadas para dar sombra y confundir a los invasores- fíjese en los detalles arquitectónicos que representan siglos de estilo. No se pierda la vista desde las murallas de la ciudad en Bastion Square. Desde esta posición privilegiada se puede ver todo el camino hacia La Valeta y hacia la Bahía de San Pablo. La vista sin obstáculos de todas las rutas clásicas de invasión debe haber sido el mejor aliado de los centinelas.
Rabat
Aún perdura su nombre árabe, aunque Rabat era importante mucho antes de la época mora. La ciudad prosperó con los antiguos romanos y los primeros cristianos. Sin restos de fortificaciones que la limitaran, la ciudad es mucho mayor en superficie y en población que Mdina, de la que es un arrabal.
Justo en el exterior de los jardines colindando con el foso de Mdina, se descubrió una villa romana a finales del siglo XIX. Construida en el siglo II a.C. la casa supuestamente perteneció a un oficial romano o a un comerciante; En el atrio se encuentran varios mosaicos muy interesantes, con los bien logrados efectos tridimensionales, así como delicadas imágenes sobre las baldosas. En el museo conectado a la casa se pueden ver objetos de vidrio romanos y ánforas, una prensa de aceite, e inscripciones funerarias en árabe, así como una antigua lápida judía.
Catacumbas de San Pablo
Los primeros cristianos de Malta enterraron a sus muertos en catacumbas que excavaron en la roca. Reclinados como los romanos, celebraban banquetes funerarios entorno a mesas de ágapes (de la palabra griega "amor"). Los cementerios subterráneos tienen forma de panal de abeja y yacen debajo de Rabat a distintos niveles de profundidad (algunos hasta a 7 m por debajo del suelo). Están llenos de detalles interesantes (aunque muchos han sido saqueados). Sin embargo, los largos y serpenteantes túneles de techo bajo y la más absoluta oscuridad, lo convierten en una atracción no apta para los claustrofóbicos. Lleve una linterna para iluminar el camino.
Catacumbas de Santa Ágata
A la catacumba más grande de Santa Ágata se accede a través de una iglesia subterránea. La cripta de Santa Ágata comenzó como una cueva donde la futura santa, huyendo de sus torturadores en Sicilia, rezó y durmió. Más tarde se amplió considerablemente en una basílica subterránea decorada con frescos del siglo XII.
Buskett
Este nombre que suena bastante mal en inglés, proviene de la palabra italiana “boschetto” que significa "bosque pequeño". Éste es el único bosque de Malta, de pinos y cedros, y es la parte más verde de la isla. Existen plantaciones de cítricos.
A finales de junio, tiene lugar una gran fiesta en los Jardines de Buskett. Se trata de la onomástica de San Pedro y San Pablo. La música folclórica, el baile, la comida abundante y las hogueras se alargan durante toda la noche.
Mosta
A kilómetros de distancia se puede ver la cúpula de la iglesia parroquial de Mosta. Dominando desafiante sobre un pueblo de menos de 15.000 personas, la fabulosa cúpula de Mosta, es considerada como la cuarta cúpula de iglesia sin apoyo más grande de Europa, no muy lejos de la cúpula de San Pedro en Roma. Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras se celebraba misa con varios cientos de asistentes, una bomba alemana de 225 kg perforó la cúpula y rebotó en el suelo aunque no llegó a explotar para alivio general. Una réplica de la milagrosa bomba fallida se exhibe ahora en el lugar.
Yacimientos Prehistóricos
Los yacimientos prehistóricos de Malta dejan atónitos a los arqueólogos. El más imparcial visitante se sorprenderá por la antigüedad de los templos neolíticos, su arquitectura avanzada y sus misterios. Hay 33 templos de la Edad de Piedra en 18 yacimientos diferentes.
Gozo
La isla de Gozo es más verde y más tranquila que su hermana mayor la isla de Malta, y absolutamente encantadora. Con menos de un tercio del tamaño de Malta, y con una densidad de población mucho menor, Gozo tiene un horizonte de colinas planas rematado por los campanarios y cúpulas de sus iglesias, un paisaje de flores, donde los agrestes barrancos se ensanchan en exuberantes valles que producen todos los ingredientes para una ensalada de la isla: tomates, lechuga, aceitunas, cebollas y alcaparras.
Cientos de muros de piedra sin mortero separan los campos. Las piedras se utilizaron para construir las murallas de la ciudadela de la isla (iniciada en la época romana), los fuertes, y los templos de Gġantija, maravillas arqueológicas de renombre mundial. Hay también algunas playas atractivas. Al no tener aeropuerto, Gozo es accesible únicamente por mar o mediante helicóptero desde Malta, disminuyendo el ritmo de la jet set y en general impidiendo las aglomeraciones de turistas. Aquéllos que han descubierto el secreto de la isla no lo han podido hacer de ninguna otra manera.
Comino
Comino se ve desde el ferry que une Malta y Gozo. Puede parecer una áspera isla desierta, pero hay más de lo que a simple vista aparenta. Nos referimos a las bien protegidas aguas, tan cristalinas que cautivan a los que practican snorkelling y buceo. En tierra, en primavera, el perfume de las flores silvestres y las plantas es embriagador. El nombre "Comino" proviene de la abundancia de esta planta herbácea y que siempre ha estado presente en la isla. También hay tomillo, que mantiene a las abejas de Comino ocupadas. Comino ha encontrado su destino en el escapismo. Un discreto complejo hotelero de lujo explota las posibilidades deportivas y el encanto de la ausencia de vehículos de la pequeña isla. Los excursionistas invaden el paraíso de los que practican snorkelling, la Laguna Azul (Blue Lagoon), parcialmente protegida por el minúsculo islote deshabitado de Cominotto, el turismo de los yates no pueden resistirse a las playas menos conocidas. Finalmente todo se calma al anochecer, cuando la sensación de tener que retornar es cada vez más fuerte y lo invade todo.
Informaciones útiles
Ropa - ropa ligera en verano, especialmente en la temporada más cálida desde mediados de julio hasta mediados de septiembre. En las noches más frescas de la primavera, otoño e invierno, se recomienda ropa de más abrigo. Los malteses se toman muy en serio su catolicismo así que asegúrese de cubrirse los hombros y las piernas cuando visite una iglesia.
Tarjetas de crédito - Las tarjetas internacionales de crédito son ampliamente aceptadas. Hay infinidad de cajeros automáticos. Los cheques de viaje (traveller’s cheque) y los Eurocheques se pueden canjear en bancos y oficinas de cambio.
Salud
Ninguna vacuna es obligatoria y no se requieren precauciones especiales de salud. En verano la población de insectos puede convertirse en una molestia. En las farmacias se puede comprar repelente de insectos así como cremas y pomadas contra las picaduras.
Propinas
Los restaurantes a veces incluyen un cargo por servicio a la factura, sin embargo, una propina sigue siendo oportuna. La propina de los camareros oscila entre un 5 y un 10%.Para los conductores de taxis es del 10%.
Agua
En teoría, el agua del grifo es segura para beber, pero en la práctica no se recomienda, ya que el agua embotellada tiene mejor sabor y es fácil conseguirla.
Moneda
La moneda oficial de malta es el euro (€)
Pasaportes y visados
Malta al igual que España, son miembros del «Espacio Schengen» y de la Unión Europea por lo que no son necesarios ni pasaporte ni visados.
Para otras nacionalidades, consulte con las autoridades competentes.
Clima
Al estar cerca del Norte de África por lo general es cálido y soleado. El periodo más caluroso es de mediados de julio hasta mediados de septiembre cuando la temperatura máxima media sube por encima de los 30 ºC. La lluvia ocurre ocasionalmente. Estadísticamente los meses más lluviosos son de octubre a enero. |
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